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miércoles, 20 de enero de 2016

COMPARACIÓN DE DOS LIBROS DE TEXTO DE 4º DE LA ESO.

TEMA: LA ESPAÑA LIBERAL.

Para este análisis de libros de texto utilicé uno de la editorial ANAYA (2003: Burgos, M. Calvo, J. y cols.) y otro de SM (2008: Cortés, C. Y Fernández-Mayorales, J.). 





1. Aspectos Generales del libro.

Un rápido análisis de ambas nos indica que las dos optan por el color negro, naranja y blanco. Estos colores representan, respectivamente, sobriedad (seriedad); juventud, (dinamismo) y limpieza (orden). Son, por tanto, colores muy bien seleccionados para condicionarnos inconscientemente.

Por otro lado, el diseño del libro de SM es más innovador que el de ANAYA, si bien debe recordarse que este es cinco años más viejo que aquel, por lo que juega con la ventaja de los progresos acontecidos en el ámbito del diseño.

Ambos usan un papel satinado de buen gramaje.

La letra de ANAYA es similar a la Adobe Garamond, una tipografía elegante y poco pesada, pero que transmite más seriedad. La de SM es, sin embargo, semejante a la Arial, más rotunda pero también más desenfadada y por ello cercana al gusto de los adolescentes.

Como se ve, ambos cumplen con lo imprescindible (tienen portadas más o menos bonitas, según el gusto personal; hojas blancas suaves con grafías por encima y filos poco cortantes). 

En este ámbito, no hay elementos que nos ayuden a decantarnos por uno u otro.

2. Texto.

El libro de Anaya tiene una extensión de 293 páginas, por 303 del de SM. Ambos son volúmenes asumibles para 4º de la ESO.

Respecto de la claridad del texto, ANAYA es más narrativo, mientras que SM es más esquemático. En este caso prefiero un libro narrativo, del que los alumnos tengan que extraer las ideas principales y realizar sus propios esquemas, pues lo considero un paso imprescindible en el proceso de aprendizaje: prefiero ANAYA.

Centrándonos en la organización, ANAYA hace un índice por bloques organizados en conceptos (cada bloque engloba varios temas, iniciándose con una introducción compartida y proponiéndose sus actividades finales de forma conjunta al final del bloque), mientras que SM hace una distribución clásica por temas, distribuidas en introducción, unidad, procedimientos, síntesis y actividades. En este aspecto quizá resulte más asequible para el alumno el sistema de SM.

Ambos presentan fortalezas y debilidades, pero creo que es negativo dar los esquemas hechos a los alumnos. Es un trabajo que deben aprender a hacer e interiorizar. ANAYA es mejor por este aspecto.  

3. Actividades.

En ambos casos aparecen actividades intercaladas con el texto con el que se relacionan.

Respecto de las actividades finales, en ambos textos son muy completas: ejes temporales, descripción y asociación de conceptos, multicausalidad... son contenidos que aparecen con mucha frecuencia. ANAYA tira más hacia lo conceptual y SM hacia lo procedimental, por lo que en ambos casos deberían seleccionarse ejercicios y completarse. En ambos casos se trabajan los contenidos actitudinales con profundidad a través de textos e incitando a la reflexión, trayendo la historia al presente del alumno.

Ambos tienen fortalezas y debilidades. No me decanto por ninguno.

4. Gráficos.

ANAYA utiliza muchísimos mapas e imágenes, pero es patente la carencia de gráficos. Por parte de SM, hay muchas imágenes, pero pocos mapas y gráficos. En este sentido, ANAYA no incorpora ejes temporales, pero las imágenes son muy representativas del texto que ilustran. Respecto de SM, incluye ejes temporales y sus imágenes son también representativas.

En mi caso, prefiero que los alumnos realicen el eje temporal extrayendo conceptos del texto, por lo que recomendaría una vez más el libro de ANAYA.

  
5. Contenido.

En el caso de ANAYA, estamos ante un libro de texto que empieza las unidades y bloques enlazando con las anteriores. Este es un acierto muy grande, pues permite al alumno comprender la multicausalidad de la historia y permite un mayor dominio del tiempo histórico al presentar la historia como un continuo,  y no como una suma de capítulos estancos. MUY BIEN

Respecto de la imagen, esta se supedita siempre al contenido del texto. Esto es acertado en la parte de historia, pero es muy equivocada en la de arte. En las páginas dedicadas a la producción plástica, la obra de arte debería ser la que “llevase la voz cantante” sobre el texto. No es una cuestión de supremacía, sino de procedimiento (el arte se ve, y después se lee). Por otro lado, los autores decidieron aunar en pocas páginas arte, literatura y otras producciones culturales, resultando un extraño puré en el que se mezcla neoclasicismo, historicismo y romanticismo (ahí es nada).  MAL

El texto es muy narrativo y conceptual, si bien se realizan algunas aseveraciones extrañas, como las alusivas al fin de la Primera República, hecho que atribuye al cansancio del pueblo español ante la inestabilidad política (¿¿¿???). BIEN (el conjunto es muy bueno, habría que cuidar estas afirmaciones sospechosas).

Por último, ANAYA se centra en el ámbito regional madrileño (es un libro de la Comunidad Autónoma de Madrid), pero sólo se centra en la ciudad, y más concretamente, en el urbanismo. Por otro lado, no es especifica nunca que Madrid no era un ente político en aquel momento. MAL.


Respecto de SM, las unidades empiezan con pequeños textos introductorios, lo cual ayuda a focalizar la atención y despierta el interés. BIEN.

El contenido es más telegráfico y esquemático que el de ANAYA, quizá demasiado pedagógico y poco humanístico. Respecto de los juicios históricos, introduce también elementos extraños, como el siguiente: “En 1808, el pueblo español no aceptó que su destino fuera decidido por los poderosos...” (pág. 67). De no ser por el mapa que se sitúa al lado de esta aseveración y el pie de foto (“La Guerra de la Independencia”), no sabríamos si estamos ante la Revolución de Octubre, Braveheart o Rebelión en la granja. MUY MAL.

En lo que sí que es más acertado el libro de SM es en la incorporación de todas las etapas históricas de la España liberal. En el caso de ANAYA, el Segundo periodo moderado y el sexenio democrático se tocan de refilón, mientras que aquí se hace con todos por igual (aunque esto va en perjuicio de la narratividad: puede decirse que ANAYA es más Holístico, y SM más atomista: que elija el profesor). SM tiene la fortaleza, por otro lado, de tratar de forma diferenciada en el lateral, con mayor profundidad, conceptos que ANAYA olvida, como “El Convenio de Bergara” (pág. 73). BIEN

La cultura y el arte se tratan mucho mejor que en ANAYA, sin hacer mezclas sin sentido alguno.

Por último, el libro de SM se centra en Castilla y León en esta etapa histórica, especificando que esta entidad política no existía, mencionando “Castilla”. Este es un hecho positivo, sin embargo, León no aparece en el texto, dándose quizá a entender que no existiese. De hecho, parece que quiere manipularse el juicio de los alumnos, al decirse que “Javier de Burgos llevó a cabo una nueva división administrativa. Los reinos de Castilla y León quedaban ahora organizados en 11 provincias, incluidas Santander y Logroño” (pág. 80). Esta información es tendenciosa: León, Zamora y Salamanca formaban parte de la región de León, Mientras que Ávila, Segovia, Soria, Burgos, Logroño, Santander, Palencia y Valladolid de Castilla la Vieja.  Se intuye cierto adoctrinamiento para generar identidades a través de una historia distinta de la real. MUY MAL.

Ambos textos deben ser tratados con cuidado por el docente, filtrando las manipulaciones tendenciosas. Quizá Anaya sea mejor como texto del área de las humanidades, al mostrar una redacción cuidada y argumentada. Sin embargo, SM aporta más contenidos tratados a fondo. No me decanto por ninguno.

Precio.

ANAYA: 24€
SM: 36€

Conclusión.

Si se me obligase a recomendar uno de los dos libros, dado que ambos tienen aspectos positivos y negativos, optaría por el más barato: ANAYA.

Sin embargo, creo que las Ciencias Sociales tienen la ventaja de permitirnos trabajarlas con apuntes realizados por nosotros mismos que vayamos impartiendo a los alumnos al tiempo que se explican en clase, mostrando imágenes en el proyector y colgándoselas en la plataforma virtual del colegio o transfiriéndoselas en un su pen-drive. Podemos tener, por otro lado, uno o varios de estos libros en la biblioteca del centro para que los alumnos los consulten.

Creo que lo más acertado es ahorrar a las familias los 24€.

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